lunes, 16 de febrero de 2009

Placeres

Fue solo un inpass en el tiempo.
De misterioso existir, de increíble razón.
Tal vez no fue lo mejor, pero tampoco podemos asegurar que fue lo peor.
Con el vaivén de sus caderas enredo sus pies, cayo al piso y lo decidió.
En su casa dejó la corbata, el cinturón y una pulsera que solía contar mucho.
Un pequeño tumulto se formó, un mínimo shock. Solo por un instante, las copas callaron, las risas se petrificaron y los rostros empalidecieron. Solo por un instante. 
Y por esas cosas que decoran este cruel mundo... la música sonó fuertemente, de nuevo.
Y los espectadores, felices, al ritmo del son cubano, borraron rastro alguno. 
Para cualquiera, fue una noche amena. Sin exabruptos. 
Fue solo un inpass en el tiempo.
Un blah en la muchedumbre.
Una brisa en la tarde.
Fue solo eso. Una noche amena.

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