El destino se empeño en hacerme esperar.
No sé si sentado, caminado, o volando.. como sea...
Ya no interesa, no hay rebeldía que me pueda salvar.
Con mis cortas alas atadas al cemento se hundieron mis ilusiones y comenzaron mis fijaciones.
La poca brisa que recorre mi cuerpo reaviva mis sentidos, que si por mi fuera ya hubiesen desaparecido.
Cual es la razón del tacto si no puede besarte?
No lo sé, y para que averiguarlo? El viejo arisco y mandón llamado destino ya me lo hizo una vez...
Voy a soñarte, quererte y mirarte de lejos hasta que duela tanto que ya ni siente la necesidad de respirar...
Fingiré una y mil veces...
Destruiré mis castillos mentales y los reconstruiré una y otra vez...
Te amare, te odiare, te amare de nuevo y te odiaré de nuevo también...
Y así pasaran otoños llevándose mis lagrimas y vendrán primaveras creándome fantasías.
Pero nunca te tendré...
Algún día creo yo... este terco anciano me dará el gusto, sé que no será pronto y tampoco creo que sea con vos...
Pero sé que esto algún día acabará...
Espero...
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