lunes, 16 de febrero de 2009

Dolor

"El rejunte de rosas y claveles avanzaba a toda prisa por la avenida, como si importara la untualidad en situaciones donde sinceramente, ya es tarde para casi todo.
Los ojos saltaron de alegria, y las manos rompieron su estado de baislacion al ver que el pedido llego...
Con ferbor lo llevo al costado del ataud, y elegantemente intento dar indicios de dolor. Pero mucho no se esmero.
Si por cada rosa contaramos un te quiero que omitio, y por cada clavel un beso que nunca le dio, no habria florerias suficientes, y tal vez.. tampoco un muerte que lamentar.
Ni el silencio del cementerio en el entierro de su hijo podia calamr el ruido del vacio de su alma."

No hay comentarios:

Publicar un comentario