lunes, 16 de febrero de 2009

Cosas De Hoy

Aún no entiendo como llegue acá. Tal vez preferiría no saberlo.

Después de unos días el encierro se hace más liviano.

Las cadenas dejan de molestar, la soledad se empieza a convertir en la única compañía necesaria.

Con el pasar de las noches mis recuerdos pierden importancia. Se vuelven mínimas marcas de que alguna vez fue feliz.

Creo que hasta la sangre de mis venas ha dejado de correr.

No sé que día es hoy ni cual será mañana, ni tiene importancia alguna.

Aquí todos los días son iguales, es más los días y las noches no tienen diferencia.

Es difícil conservar algo de mi otra vida. Creo que hasta mi aspecto ha cambiado, pero creo que no podría saberlo... he olvidado completamente como fui.

Siquiera sé si puedo decir que "soy diferente".

Pero por extraño que suene, ya no me duele haber quedado fuera del mundo real, ni me molesta no ser nadie.

Creo que estas cosas tienen una gran ventaja... no sufro por culpa de los demás, no hago sufrir a nadie.

Porque aunque hasta a mi me cueste creerlo las cadenas que tengo ahora no son nada comparadas con las que tenia antes, la soledad a la que estoy sometido no se compara con la que tenia en mi hogar o en mi trabajo.

Estar aquí como un muerto, encerrado sin destino alguno, es muchas veces mejor que lo que llaman estar libre.

Prefiero pasar mis últimos días aquí donde nadie me ve, que afuera donde todos me ven y a nadie le importa...

Todo esto tiene un sabor dulce cuándo empiezas a ver el pasado positivo...


1 comentario:

  1. pero ..pero ¿como puede ser que te gusten las cadenas cuando la libertad sabe exquisita? ...oh bueno tendras tus razones que yo desconosco ..pero creo que prefiero aun asi la libertad

    - otro escrito ,impecable

    ResponderEliminar